Riojarchivo

 

Título: Cantos de boda I
Clasificación: Cancionero
Localidad: El Villar de Poyales (Ayto. de Enciso)
Informante: Emiliano Sánchez Miguel (5-1-1917)
Recopilador: Javier Asensio García
Lugar y fecha de grabación: Logroño, 11 de marzo de 2003

 
Todavía son recordados en los pueblos de La Rioja Alta las canciones que con motivo de las bodas se cantaban a los novios con un propósito muchas veces postulatorio. En muchos lugares decían ir a cantar o pedir el rebollo¸ pues éste era el obsequio que en forma de licores, pastas o dinero ofrecían los novios a los invitados en la misma noche de la boda. Solían ser cuartetas sueltas de ocho sílabas con rima variada. Lejos de ese entorno en el que la costumbre vivió en casi todos los pueblos hasta conocerla la mayor parte de las personas mayores que aún la recuerdan, en La Rioja Baja se nos presenta un pueblo aislado, de costumbres arcaizantes, como es El Villar de Poyales que conservó la costumbre de ir a cantar la enhorabuena a los novios desde tiempo inmemorial, canción ajustada a la letra de un romance que se repetía en cada ocasión, donde no cambiaba más que los nombres de los contrayentes. Se trata de una canción que glosa las bondades y virtudes de los novios y en los que se incluye el viejo motivo lírico del retrato de la novia. La tonadilla, antigua, original y pausada es bien recordada por Emiliano Sánchez que, en este caso, recrea los versos que le cantaron a él y a su mujer, Antonia Martínez, la noche de su boda.

Buenas noches a la una      buenas noches a las dos
buenas noches para todos      buenas noches nos dé Dios.
Después de pedir permiso      a esta casa hemos llegado,
a darles la enhorabuena      a los dos recién casados.
A la reina de los cielos      aurora del cielo empíreo,
hija del eterno Padre      madre del eterno Hijo,
con fervor y devoción      favor y gracia le pido,
para que pueda mi lengua      sin temor y con alivio
publicar con diligencia      sus grandezas y prodigios,
cierto, verdadero y claro      de un caso que ha sucedido.
Con dos amantes del alma      la dicha que han tenido,
que se han desposado hoy      con gran fiesta y regocijo.
En el pueblo de El Villar      lugar del reino florido,
nació de muy nobles padres      un infante muy pulido.
Galan, discreto y bizarro      dispuesto y bien entendido
y muy noble también es      como queda referido.
Como era de buena sangre      se inclinó desde niño,
a las oraciones santas      y a los misterios divinos,
sirviendo y amando a Dios      como siervo agradecido.
Si quieren saber su nombre      preciso será decirlo,
fulano tiene por nombre      mengano por apellido.
Apenas su tierna edad      llegó a los veinte cumplidos,
se enamoró de una dama      que parece el cielo empíreo.
Solo la pudo criar      tan hermosa no se ha visto
la mejor de las doncellas      de cuantas he conocido.
Decir quiero su hermosura      aunque yo no sea digno,
de pintar con mis palabras      este precioso angelito.
Empiezo por los cabellos      que parecen de oro fino,
su frente clara y serena      espacioso paraíso.
Sus ojos son dos luceros      que enamoran los sentidos,
y dan luz a todas partes      con su mirar tan divino.
Ella con sus dos mejillas      dos soles lleva consigo,
pulidita de cintura      parece un clavel florido.
Si quieren saber su nombre      será preciso decirlo
tal tiene por nombre      y tal por apellido.
Esta en opinión de santa      y por aqueste motivo
fulano se enamoró      de este precioso angelito.
Y para lograr su intento      con todo cuidado vino
a la casa de sus padres      y estas palabras le dijo:
–Has de saber, noble dama,      que a tus pies estoy rendido,
por tus nobles condiciones      tus finezas y cariño.
Solo vengo a que me des      una merced que te pido,
a que me otorgues palabra      que te has de casar conmigo–.
La dama que esto escuchaba      de esta suerte ha respondido:
–Buena sea tu venida      amante, galán querido.
Qué gracias o qué alabanzas      qué dones o qué prodigios
te haré yo, noble fulano,      por tan grandes beneficios.
Para que vayas contento      esto te advierto y te digo,
que te doy firme palabra      que me he de casar contigo.
Vete a casa de tus padres      y diles lo sucedido,
y también a tus parientes      que yo pretendo lo mismo–.
Así lo hicieron los dos      quedaron agradecidos,
hicieron un firme voto      con ánimo de cumplirlo,
Hoy ha llegado aquel día      de tan grande regocijo,
y de tan grande alegría      de cumplir lo prometido.
Y en la iglesia del Villar      el Señor los ha unido
en santísimo sacramento      de matrimonio bendito.
Y con muy buena intención      fulano ha recibido,
a mengana por esposa      cuando le ha puesto el anillo.
Quiera Dios que muchos años      lo gocéis con regocijo,
en compañía de ambos      y vuestros padres queridos.
Criéis hijos para el cielo      y con la paz y servicio,
de Dios y la Virgen santa      y su sacrosanto Hijo,
que de lo cual yo me alegro      y todos dicen lo mismo.
Os damos la enhorabuena      con un ramito dorado
porque antes erais novios      y ahora ya sois casados.
Os damos la enhorabuena      con un ramito florido,
que es muy hermosa la dama      y muy galán su marido.
Vivan los recién casados      y el cura que los casó
el padrino y la madrina      los convidados y yo.
Con esto mi canción cesa      y a todos perdón les pido,
de todas las muchas faltas      que en el romance he tenido.
Que no han sido por malicia      que por ignorancia han sido.
Alabado sea Dios      por los siglos de los siglos.
Amén.