Riojarchivo

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Título: Jota disparatada
Clasificación: Cancionero
Localidad: Manzanares de Rioja
Informante: Raúl Díez Díez (1942)
Contexto: Romería a Valvanera
Recopilador: Gonzalo Bartolomé Narro
Lugar y fecha de recogida: Valvanera, 1 de julio de 1995


Esta es una jotilla disparatada que es respondida por los acompañantes con un estribillo que le recuerda lo mal que ha cantado.

Aunque tu madre me dé
el macho y la mula torda,
no me he de casar con tú
porque eres estrecha de ancas.

Qué mal has cantao, riau, riau,
qué mal has cantao, riau, riau.
Demasiado bien, demasiado bien,
pa lo que me han dao.

El gran conocedor y estudioso de la lírica antigua hispana José María Alín comenta sobre este tipo de coplas lo siguiente:

“No sabemos qué motivos llevan al pueblo a aceptar determinado tipo de canciones, a las veces con sostenida aceptación de siglos, como ocurre con la siguiente, viva aún en la tradición folklórica:

Asómate a esta vergüenza
cara de poca ventana
y dame un jarro de sed
que vengo muerto de agua.

¿Acaso el gusto por lo disparatado, gusto que se inicia -literariamente al menos- con los Discursos trobados de Juan del Encina? Hubo un género de coplas que en el siglo XVII gozó de gran popularidad; se caracterizaban porque el cuarto verso constituía una especie de cuerpo extraño, totalmente ajeno a la canción, lo que llevaba a que, en conjunto, la copla fuese menos disparatada que la que acabo de transcribir. Son canciones del tipo de

Un perro cayó en el pozo
otro perro tira dél
sólo por dar a entender
que los sueños sueños son.”

(José María Alín, Cancionero tradicional, Clásicos Castalia, Madrid, 1991, páginas 10 y 11).

El historiador camerano Ernesto Reinares nos facilita las siguientes coplas disparatadas que él oyó varias veces cantar a los rondadores de Muro de Cameros, “llevaban fama de sacar coplas de este tipo pero si había que hacerlas buenas también las hacían, eran buenos músicos y cantadores”:

En un cementerio entré
y encontré una calavera
y dije pa mis adentros
cuántas boinas habrás roto.

En la esquina de la plaza
hay una piedra redonda,
el que tropieza y se cae
es señal que no la ha visto.

Si preguntan por un hacha
en mi casa hay un ladrillo,
tienes un dormir tan malo
que toda la ropa me quitas.

No puedo pasar a verte
que baja el Ebro crecido
si no me pones por puente
los cuernos de tu marido.