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Título: La Loba Parda XIII
Clasificación: Romancero
Localidad: Islallana, Cultura gitana
Informante: Florentino Jiménez Gabarri, El Gringo Negro, (20-10-1970)
Recopiladores: Javier Asensio García y Helena Ortiz Viana
Lugar y fecha de recogida: Islallana, 4 de julio de 2019
Catalogación: IGRH 0235
OTIT: La loba y los perros

 

Estando yo en mi choza,      pintando la mi cayada,
las cabrillas altas iban      y la luna rebajada,
mal barruntan las ovejas,      no paran de mirar en la majada,
vide venir siete lobos      por una oscura cañada,
venían echando suertes      cuál entraba en la majada
y le tocó a una loba vieja,      patituerta, cana y parda
que tenía los colmillos      como puntas de navaja.
Dio tres vueltas al redil      y no pudo sacar nada,
a la otra vuelta que dio      sacó la borrega blanca,
hija de la oveja churra      y nieta de la trujillana,
que la tenía el Gringo Negro      para el domingo de Pascua.
–¡Aquí mis siete chachorros,      aquí mi perra la Camarona,
aquí mi perro de los hierros,      a correr la loba parda.
Si recobráis la borrega,      cenaréis leche y hogaza
y si no la recobráis,      cenaréis de mi cayada
Los perros tras la loba      las uñas se desmijaban,
siete leguas la corrieron      por unas tierras muy agrias
y al subir un cotorrito      la loba ya va cansada.
–Tomad, perros, la borrega,      sana y buena como estaba.
–No queremos la borrega      de tu boca alobada,
queremos tu pelleja para el Gringo Negro      para hacerle una zamarra,
la cabeza para hacer un zurrón      para las cucharas,
el rabo para correas      para atarse las bragas,
[las tripas para vihuelas]      para que bailen las damas.

Magnífica interpretación, casi teatral, del romance de la Loba Parda a cargo de Florentino que parece estar viviendo el romance en primera persona.

La primera vez que Florentino leyó u oyó la versión facticia de don Ramón Menéndez Pidal se identificó plenamente con su trama. Él, que se ha dedicado a la cría de perros, cambió la Guadiana del romance por la perra Camarona, una galga que él mismo crió, abuela de la Cíngara que aparece en el vídeo. Y él mismo se metió en el romance haciéndose protagonista. Curiosas aportaciones del recitador que no se ha limitado a transmitir el texto que en su día aprendió. De interés para los romancistas que conocemos el texto original y lo podemos comparar con las aportaciones del trasmisor. Se trata de un ejemplo de los primeros pasos en la tradicionalización de un romance.

Bibliografía:

  • Ramón Menéndez Pidal, Flor nueva de romances viejos, Espasa-Calpe, Madrid, 1999.
  • Ana Valenciano, «La conducta de la variación tradicional ante un texto de factura artificiosa: La Condesita de Flor Nueva«, en Los trigos ya van en flores. Studia in honorem Michelle Debax, Jean Alsina & Vincent Ozanam (coord.), CNRS, Université de Touluse-Le Mirail.