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Título: La Gaita de Cervera I
Clasificación: Danzas procesionales
Localidad: Cervera del Río Alhama
Intérpretes: Gaiteros danzadores de Cervera
Gaita 1: Salvador Montero Abárzuza
Gaita 2: Oscar Fernández Montero
Tambor: Carlos Montero Zamajón
Recopiladora: Helena Ortiz Viana
Lugar y fecha de recogida: Cervera del Río Alhama, 24 de julio de 2015

 
La danza de Cervera del Río Alhama es una de las más originales de España. No hay en ella nada parecido a los troqueados del resto de La Rioja ni a los paloteados de las regiones limítrofes. Se caracteriza por su mayor número de danzadores –nunca fijo y siempre, al menos, de dieciocho– y por todas esas figuras que van componiendo: letras, cruces, tijeras, corroncho, caballos, estrella, culebra, ribazos, los borrachos, etcétera. Algunas de esas composiciones son antiguas, otras más nuevas; el año 2015 durante las fiestas de Santa Ana los danzadores del barrio de arriba estrenaron un nuevo número llamado El robo de a cuatro.
Los danzadores visten pantalón y camisa blanca, sobre la que se cruzan dos pañuelos anudados en el pecho. En la cintura llevan unas grandes fajas rojas o azules, algunas bordadas primorosamente, igual que las zapatillas blancas, antiguamente bordadas con diferentes motivos.
Las citas documentales de la danza en Cervera nos hablan del simple, bobo o gracioso, figura desaparecida en la danza actual y que no es otra que el cachibirrio o zurrimoscas de las danzas riojanas actuales. En el libro de cuentas de la parroquia de San Gil del año 1570 se dice:

“ítem que gastó cinco reales en hacer y deshacer los tablados y en ir a por un sayal para el que hacía de simple o gracioso en las fiestas”.

En 1593 la nota del libro de cuentas dice así:

“ítem que se gastó en la fiesta de San Gil y en hacer los tablados y dar de beber a danzadores, diez reales.”

En la parroquia de Santa Ana la primera referencia aparece en el libro I de fábrica acerca de los gastos de fiestas de 1604:

“ítem se reciben en data y pasan en cuenta cien reales que pagó en dos comedias y sacarlos, y en los juglares y danzadores y otros gastos. Digo que esta partida no la quisieron pasar en cuenta sino que el Mayordomo lo pague de su casa. Mayordomo Juan de Orozco.”

Otra nota aparece en el libro III de fábrica de esta misma parroquia fechado en 1660:

“Sayo del Bobo. ítem se le reciben en data mil quinientos y treinta maravedíes por tantos que se gastaron para hacer un sayo para el gracioso”.

En el año 1703 llegan a Cervera los danzadores valencianos para honrar a la Virgen del Monte:

“ítem ciento veinte reales que se dieron a los valencianos que vinieron a la fiesta de Nuestra Señora”.

Los números que los gaiteros -así se llama a los danzadores- representan en este primer vídeo son La V, La S, La A (Viva Santa Ana), Las tijeras, De a cuatro de lao, De a cuatro de arriba abajo y El Cruce.

Hipótesis sobre el origen de la danza cerverana

Creemos que la danza actual de Cervera del Río Alhama es fruto de la conversión y readaptación de una antigua soldadesca.
Las soldadescas fueron en su origen desfiles de soldados por las calles de los pueblos que acompañaban a la procesión y disparaban las armas de fuego que les correspondía por su condición militar.
Gozaron de gran popularidad durante el siglo XVII. Pero se trataba de un festejo peligroso por el uso de armas de fuego. Una Real Provisión de 21 de junio de 1687 prohibió llevar cualquier género de armas por lo que a partir de esa fecha las soldadescas o bien desaparecieron o tuvieron que reconvertirse en alardes sin armas.
Pese a todo, en algunos lugares siguieron haciéndolas con armas de fuego. Tal fue el caso de Uruñuela, donde en el año 1730 hubo un accidente provocado por las armas de fuego de la soldadesca, dato que se desprende de un cuadro exvoto de esa localidad.

soldadesca1Fotografía: Uruñuela – Exvoto. Cortesía de la revista Piedra de Rayo.

En el exvoto de Uruñuela se ve un tambor que marca el ritmo del simulacro, dos sargentos con sendas alabardas (el arma que distinguía a los sargentos de infantería) encabezando una columna de soldados armados, y un portador de la bandera.

En 1771 Carlos III reiteró la prohibición: “que no se puedan disparar arcabuz o escopeta dentro de los pueblos, aunque sea con pólvora solo”.
Las soldadescas no desaparecieron del todo. Todavía podemos encontrarlas en el territorio español aunque en formas muy distintas a lo que fueron en su origen o en el siglo XVII cuando gozaron de su mayor esplendor.
Cerca de Cervera, en la localidad navarra de Cintruénigo todavía hay una cofradía que desfila con sables, fue fundada en 1587 y antes de las prohibiciones hacía alardes con armas de fuego.
En Vinuesa (Soria), en la conocida fiesta de la Pinochada, antes de que las mujeres se dispongan a repartir pinochazos a los varones, los miembros de la cofradía de La Virgen del Pino y de San Roque se enzarzan en un simulacro de batalla con sables y escudos.

 

soldadesca1

Fotografía: En un grabado del año 1894 vemos una antigua soldadesca que se celebraba en Soria con dos banderas, dos sargentos con alabardas y cintas propias de la indumentaria militar.

Desaparecida toda ceremonia militar, en la danza de Cervera hay detalles de las viejas soldadescas: las alabardas de madera que llevan los banderas de la danza; las “banderas” ya no son tales sino el vestido de las alabardas; las cintas y firifollos de los danzadores no son otra cosa que las escarapelas que todo soldado licenciado lucía en su regreso del servicio militar.
Las noticias de la danza cerverana anteriores al siglo XVIII nos hablan del simple o bobo, personaje característico de las danzas procesionales que aún pervive en las danzas españolas con el nombre de cachi, cachibirrio, zurramoscas, zarragón, birria, guirrio, etcétera. Ese modelo de danza no tiene nada que beber con la actual Gaita cerverana. Muy probablemente hubo en Cervera una soldadesca entre los siglos XVII y XVIII que ante las sucesivas prohibiciones del uso de armas de fuego fue evolucionando hacia la composición de diversas figuras, al principio de simulacro de enfrentamiento entre dos bandos, después, en un derroche de originalidad que se mantiene hasta nuestros días, en la composición de diversas figuras reconocibles.

Bibliografía:

  • José Manuel San Baldomero Úcar, Ensayos de antropología cultural e historia sobre Cervera del Rio Alhama, Gobierno de La Rioja, Logroño, 1991.
  • Diego Jiménez Berdonces, “La gaita, danza tradicional de Cervera del Río Alhama” en La danza riojana. Historia, sociedad y límites geográficos, Espiral Folk, Alberite, 2001.