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http://mademoisailes.com/?kleptoman=site-de-rencontre-gratuit-chretien&8e0=eb Título: La Loba Parda IX
Clasificación: Romancero
Localidad: Huerta de Arriba (Burgos)
Informante: Bonifacio García de la Torre (14-5-1906)
Recopilador: Javier Asensio García
Lugar y fecha de recogida: Huerta de Arriba, 12 de agosto de 1995
Catalogación: IGRH 0235
OTIT: La loba y los perros

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Lakshmeshwar Estaba el pastor, pastor,     y guardando su cabaña
y vio venir a una loba     por unas vegas muy llanas.
Le ha cogido una cordera     la mejor de la cabaña.
–Deja esa cordera, loba,     que a ti no te debe nada
y si no la quies dejar     por las buenas o las malas
saldrán los siete cachorros     y también perra guadiana.
–¡Qué cuidao se me da a mí     que salga perra guadiana!
Si tengo siete cachorros     de otra misma lechigada–.
–¡Arriba, siete cachorros,     arriba, perra guadiana!
Que si me cogís la loba     tenís la cena doblada
y si no me la cogís     con lo gordo la cayada–.
Siete leguas llevan andadas     por unas vegas muy llanas
y al subir por una cuesta     la loba se vio cansada.
–Tomar, perros, la cordera     que ya la tenís ganada.
–No queremos la cordera     de tu boca babuseada
que queremos tu pellejo     pal pastor una zamarra
y el rabo para cucharas
y de lo que de ahí sobrase     para ribetes y mangas.
–¡Ay, pobre de mi desdicha,     ay, pobre de mi desgracia!
Que yo siempre oí decir     que Guadiana era muy mala
que con pellejos de lobo     hacía el pastor la cama.

conocer a tu mujer japon “Esto les pasó a unos ganaderos de Fuentes de Béjar, provincia de Salamanca, se llamaban don Jerónimo y doña Manuela, que tenían noventa y nueve fincas y no querían tener cien porque era más nombradía noventa y nueve que cien. Esto de la perra guadiana le pasó a un pastor de esos señores. Me lo contó mi padre que servía en la misma casa también. En la dehesa de Casas de Elvira, un punto que llaman Galisteo, cerca de Plasencia, porque es terreno más bien loboso y se les presentó la loba y el pastor, que las dejase, y la loba no cedió y la siguieron siete leguas, que se dice pronto”.

Bonifacio

Bonifacio recordaba oirlo cantar a su abuelo Julián de la Torre, el herrero del pueblo, tocándolo con el rabel. De hecho, Bonifacio al cantar el romance recrea la tonadilla y la cadencia del canto de rabel propios de la comarca.

Bibliografía:

  • Javier Asensio García, Romancero general de La Rioja, Piedra de Rayo, Logroño, 2008.