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recherche femme 89400 Título: El rabel para ser fino
Clasificación: Cancionero
Localidad: Viniegra de Arriba, Viniegra de Abajo
Informante: Misael Rojas Rojas (19-5-1977)
Recopiladores: Javier Asensio García, José Antonio Martínez Porras Chirri, Misael Rojas Rojas y Elena Quejada Sáez
Lugar y fecha de recogida: Viniegra de Arriba, 25 de julio de 2011

Zalantun  
Celestino Lázaro fue el último rabelista de Viniegra de Arriba, falleció en el año 1935. Su hijo Florentino y varios vecinos del pueblo que lo conocieron nos dieron cuenta de muchas noticias sobre las canciones y romances que Celestino cantaba con el rabel. Javier Lázaro sigue en la actualidad la pista del rabel de su abuelo y recoge los recuerdos familiares sobre el instrumento.

http://ecoperiodismo.es/?rezkiyedviweniya=quiero-conocer-mujer-de-50-a%C3%B1os&ed9=22 La tradición del rabel en La Rioja y especialmente en la comarca suroccidental tiene muy largo recorrido.

En la ermita prerrománica de San Esteban de Viguera hay unas pinturas murales que representan a los ancianos del Apocalipsis portando cada uno de ellos un instrumento que es un rabel de la época.

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Varias son las presencias del mismo en esculturas de iglesias románicas, como la del David rabelista en el altar de la catedral de Santo Domingo de La Calzada o un canecillo exterior de la misma iglesia.

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Los marfiles de San Millán de la Cogolla (siglo XIII) nos muestran los emblemas pastoriles de un santo cuya juventud la pasó guiando el ganado familiar. En uno de los marfiles se ven las ovejas al cuidado de un Millán que toca un cuerno como el que hasta hace poco congregaba a las cabras en los pueblos serranos bajo la guía del cabrero del concejo. Porta capa o anguarina pastoril, lleva el característico palo o cayada, está sentado sobre una manta que todos los pastores portaban para su abrigo y lleva colgado sobre su hombro un instrumento músico que no es otro que el rabel.

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Las valiosas tablas de San Millán (siglo XIV) nos presentan al santo emilianense dormido tras tocar un instrumento de cuerda que parece una cítara. En sueños se le aparecen tres ángeles músicos que tocan un rabel que hoy podemos calificar como rústico, con forma de pera y tapa de piel de oveja –no de madera-, una imagen prácticamente idéntica a la de varios ejemplares de rabel que todavía se conservan en Viniegra de Arriba y otros pueblos de la Demanda burgalesa.

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Los biógrafos modernos de San Millán, basándose sin duda en la tradición oral, nos hablan de un santo que tocaba el rabel en sus ratos de asueto. Así Fray Matheo de Anguiano, quien en 1701 nos dice que «Su juventud la gastó guardando ovejas y para divertirse honestamente el ánimo en la soledad de los montes solía tocar el rabel. Un día entre otros tomó este instrumento y recogido el ánimo con la suavidad de él, le sobrevino un dulce sueño, en el cual fue tan ilustrado de Dios, que luego, y sin dilación, trató de darse todo al ejercicio de las virtudes y a emprender la perfección evangélica, y dejó el oficio de pastor».

Varios escritores riojanos o cercanos a esta tierra de los siglos XVI y XVII que cultivaron el género pastoril mencionan el rabel, Fernán López de Yangüas, Fernando del Prado El Bachiller de la Pradilla, y Esteban Manuel de Villegas.

La antigüedad del instrumento en nuestra comarca –y en todas donde se ha tocado- va pareja a un estilo de canto con rasgos arcaicos como es el ámbito tonal reducido y las síncopas y melismas que adornan el canto.

El rabel, que fue introducido en España por los árabes antes del siglo X, gozó durante la Edad Media de amplia difusión. Con la aparición del violín en la Edad Moderna, el rabel quedó en manos de pastores y gente rústica. El carácter arcaizante de las comarcas de tradición merinera y una cierta unidad cultural motivada por las conexiones a través de las cañadas pastoriles propiciaron que el rabel sobreviviera exclusivamente en las sierras del norte y centro peninsular que vertían sus ganados a las cañadas Soriana Occidental y de la Ruta de la Plata, y también junto a las dehesas de invierno extremeñas, tal como puede verse en el siguiente mapa de distribución.

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El área geográfica riojana donde se ha tocado el rabel coincide con los puertos o salida de la Cañada Soriana Occidental: Viniegra de Arriba, Viniegra de Abajo, Villavelayo, Ventrosa de la Sierra, Canales de la Sierra, Ojacastro, Montemediano de Cameros y Ortigosa de Cameros.

A estas sierras del Sistema Ibérico pertenecen los pueblos de la Demanda burgalesa –Neila, Tolbaños de Arriba y de Abajo, Huerta de Arriba y de Abajo, Bezares de Valdelaguna, Barbadillo de Herreros, Barbadillo del Pez, Riocavado de la Sierra y Monterrubio de la Demanda- y un pueblecito soriano, Montenegro de Cameros –un enclave camerano en la provincia vecina-, localidades todas ellas donde también se tocó el rabel.

Con este instrumento se cantaban romances de variado tipo, canciones que pueden considerarse jotas a las que seguía una melodía de baile, villancicos, alguna cancioncilla infantil e, incluso, las tonadillas que servían para guiar los pasos de las danzas procesionales que, como es corriente en esta zona del Sistema Ibérico, tenían una letra para ser cantadas.

Pero son las coplas de rabel las canciones más recordadas, cuyas letras se mueven entre la tradición y la espontaneidad del intérprete.

El rabel para ser fino
ha de ser de raíz de pino
la vihuela de culebra
y el sedal de mula negra.

El galán que lo tocare
ha de tener mulerío
la moza que lo bailare
ha de ser moza soltera.

El rabel está cansado
y el que lo toca también
si no le dan de aquello
que rechina en la sartén.

El rabel está borracho
y el que lo toca también
y todos los que acompañan
no se pueden ni tener.

Aquel que quiera saber
cómo se cura un catarro
que se trague un gato vivo
y después tire del rabo.

Aquel que quiera saber
la mierda que caga un perro
primero caga un tarugo
y después tarugo y medio.

Aquel que quiera saber
de qué color es la pena
que se quite la camisa
y se arrime a una colmena.

Si te casas en Viniegra
no te fijes en los trajes
fíjate en los aparejos
y en la vida de los padres.

Mucho quiero a San Vicente
por ser patrón de Valencia
pero más quiero a mi hija
porque se llama Vicenta.
(Se refiere a Vicenta Lázaro, hija de Celestino)

Subimos por Malmaterna
bajamos por Erador
y cantaba la tía Vicenta
al rabel de Salvador.
(Copla contextualizada en Viniegra de Abajo donde tocaba Salvador Espiga y cantaba su mujer llamada Vicenta)

Caminito del Hornillo
la Daniela se cayó
y don Carlos le decía
qué te has hecho corazón.

La Daniela monta en coche
don Carlos en bicicleta
y al pobre de Marcelino
le tocan la pandereta.
(Coplas contextualizadas en Huerta de Arriba)

Paralelos:

Pedro Chacón Farías, investigador del folklore chileno, nos informa de que un instrumento llamado rabel se toca en la zona de Chiloé. Una canción muy conocida que se baila en pareja comienza de una forma idéntica a la versión de más arriba:

El rabel para ser fino
ha de ser de verde pino
la vihuela de culebra
y el sedal de mula negra.

Anda, morenito,
recoge ese pañuelo
mira que es de seda
y lo arrastras por el suelo.

A esa niña que baila
yo le daría un abrazo
y al joven que lo acompaña
en la espalda un ladrillazo.

Referencias y bibliografía:

  • Javier Asensio García, «El rabel en La Rioja», en Revista de Folklore: http://www.funjdiaz.net/folklore/07ficha.cfm?id=1582
  • Daniel García de la Cuesta, La bandurria y el rabel, Asociáción cultural Retueyu, Xixón-Gijón, 2005.
  • Dalila Fasla Fernández, «Etimología, significado y referente de los arabismos rabel y rebeb» en Anuario de estudios filológicos, XX, 1997, páginas 103 a 117.
  • Carlos Lavín, El rabel y los instrumentos chilenos, Universidad de Chile, Instituto de investigaciones musicales, Santiago de Chile, 1955.