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http://calopteric.fr/?marmiza=site-de-rencontre-marocain-en-france&369=ef Título: El tesoro de Bucesta
Clasificación: Leyendas
Localidad: Bucesta
Informante: Crescencio Sáenz Díez (31-5-1945)
Recopilador: Helena Ortiz Viana
Lugar y fecha de recogida: Santa Marina, 31 de mayo de 2015

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Pascual Madoz en su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de ultramar ( Madrid, 1851) constata que la pequeña aldea de Bucesta, entonces de tan solo cuatro casas, contenía unas ruinas desproporcionadas de una población anterior:

ana maria braga contrato namoro «Según los montones de ruinas que se observan en este insignificante lugar se cree que en época no remota ha sido población de alguna importancia ya por su mayor vecindario, ya por la tradición que conserva de haber sido de mucha arriería.»

Como vemos, hasta hoy llega el rumor de que los antiguos habitantes de Bucesta se dedicaban a la arriería.

Una pequeña población pero con ruinas abundantes es el lugar ideal para que surgan espontáneas las leyendas de tesoros ocultos. Baste con que alguna vez se encontraran pequeñas joyas en alguna tumba o monedas en las paredes de una casa para dar pie a una fabulación cada vez mayor.

La tradición debe de ser muy antigua, pues solo en lugares donde este tipo de creencias ha rodado a lo largo de las generaciones surgen los dichos del tipo «a punta de reja o a pezuña de oveja». El proverbio quiere decir que el tesoro se encuentra muy superficial.

Otros testimonios:
 
 

Localidad: Santa Marina
Informante: Casto García Hernández (unos 90 años)
Recopiladores: Javier Asensio García y Alberto Martínez Losa, Artillero
Lugar y fecha de recogida: Santa Marina, 26 de diciembre de 1990

 
En Bucesta ha habido dos pueblos, el originario, arriba, del que el informante recuerda todavía la Iglesia, que aún tiene la cubierta, y las casas. Y el pueblo de abajo, más moderno y mucho más pequeño. El primero parece ser que tuvo hasta 600 o 700 vecinos, con mucho terreno y grande. «Y dicen que vivían de la arriería, que iban a vender y comprar con burros». Y dicen de Bucesta «descubriendo al caerse las casas y de las que quedaban las formas ha habido quien ha encontrado una ollita que decían o un puchero y dentro había oro. Y que tres o cuatro vecinos de ahí así se hicieron ricos. Y se marcharon, unos a Logroño. Y salían cosas antiguas, aunque de eso hace muchos años ya y ya no sale nada, ni buscan, vaya. Pero cuando yo tenía treinta años, ¡mecagüen!, que sí descubrían allá. Tiraban las paredes, por buscar.»

Bibliografía:

  • Luis Vicente Elías Pastor, Leyendas riojanas, Everest, León, 1990.
  • Luis Vicente Elías Pastor, «Los despoblados riojanos a la luz de la tradición oral» en I Coloquio sobre Historia de La Rioja, C.U.R., Logroño, 1984, páginas 243-253.