Riojarchivo

 

Título: La quinta de mujeres
Clasificación: Cancionero
Localidad: Lagunilla de Jubera
Informante: Regino Oliván Ruiz (9-4-1933)
Recopiladores: Javier Asensio García y Helena Ortiz Viana
Lugar y fecha de recogida: Ventas Blancas, 29 de septiembre de 2016


Una quinta de mujeres     dicen que van a llamar,
con este feliz acuerdo     la guerra terminará.
Prepararse las mujeres,     que a la guerra vais a ir,
por orden del general     se repartirán así:
En la plaza de Melilla     las destinarán a cuerpo,
cada una cuidará     de limpiar sus armamentos,
las pequeñas y gordetas     a trompetas y tambores
y las que gasten buen culo     esas van a zapadores,
las que todas las mañanas     se van tempranico a misa,
esas van a pontoneros,     que hay que hacer puentes a prisa,
las que sepan saltar bien,     con soltura y gallardía,
esas irán destinadas     al cuerpo Caballería,
las morenas serán cabos,     las rubias serán sargentos
y las que gasten bigote,     alférez de complemento.
Las que tengan por costumbre     decir al novio que no,
esas irán destinadas     para San Fernando Poo,
las que antes de la guerra     se iban con los italianos,
esas irán destinadas     a tirar bombas de mano,
las que tengan por costumbre     el ir mucho a la piscina,
como están acostumbradas,     esas van a la marina,
las morenas serán cabos,     las rubias serán sargentos
y las que gasten bigote,     alférez de complemento.
Las que tengan buenos pechos    y poca formalidad
esas van a retaguardia     con subsidio familiar,
las que gasten buen sostén     y no se ocupen de las bragas
es que están echando instancia     para policía armada
y también las jorobadas,     tuertas y malos andares,
esas irán destinadas     pa servicios auxiliares.

Muchos de los soldados del bando franquista que lucharon en la guerra civil, al terminar la contienda continuaron sirviendo al ejército otros tres años más. Penosa situación para una juventud que vio cómo sus congéneres de uno y otro bando morían en el frente y no siendo esto suficiente añadieron más años perdidos a su vida, licenciándose muchos en el año 1942.

Sin embargo, su ardor juvenil inspiraba canciones alegres que cantadas al unísono en sus pocos ratos de asueto hacían más llevadera una realidad cruda. En la guerra y durante los tres años siguientes de obligado servicio militar esos jóvenes varones que no veían a las chicas ni en pintura soñaban, al menos, que un día pudieran, como ellos, hacer la mili y juntarse con ellas. Esta fue la propuesta del anónimo compositor de esta canción.

Entre los quintos de España se puso de moda esta canción y en años sucesivos siguió cantándose este asunto, cambiando y añadiendo nuevos destinos a las quintas según su edad, color del pelo, lugar de procedencia, tamaño y figura, gustos personales, etcétera.