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Título: Coplas del tío Pingajo y la tía Fandanga |
A finales del siglo XIX se compusieron estas coplas del tío Pingajo y la tía Fandanga que circularon en pliegos sueltos vendidos por los ciegos en pueblos y ciudades de toda España. Aunque se anunciaban con el título de «Villancicos que se han de cantar la Noche Buena», su contenido era una parodia jocosa y deshilvanada. Utilizaban la excusa de la Navidad para cantar coplas de ambiente callejero y burlesco sobre tipos marginales de los arrabales de Madrid.
Las coplas mencionan monumentos icónicos del Madrid decimonónico como La Cibeles, el Viaducto de Segovia o la Puerta de Alcalá, también la chocolatería de San Ginés (fundada en 1894), lo que confirma que las letras se fijaron o expandieron al final del siglo XIX.
En ellas se inspiró el autor teatral José María Rodríguez Méndez para componer las Bodas que fueron famosas del Pingajo y la Fandanga escrita en 1965.

De bellotas y cascajo
se va armar la gran bullanga,
que se casa el tío Pingajo
con su novia la Fandanga.
La Cibeles será la madrina
el Viaducto el padrino será,
los Asilos del Pardo testigos
y la iglesia la Puerta de Alcalá.
La Fandanga es una moza
que ha venido por Abril
sobre los chanclos de palo
desde Asturias á Madrid.
Moñetuda, con ojos azules
pelo fosco, moreno color,
y con una nariz de peonza
como el troncho de una coliflor.
La Fandanga es más robusta
que la res de San Antón,
y derriba de un culazo,
la cochera de un simón.
A pingajo lo vió en domingo
en la Virgen del Puerto lucir,
y como ella venía
hecha un pingo
al Pingajo se ha querido unir.
A pasar la_Nochebuena
se ha metido en un figón,
para comerse en la cena
de libretas un serón.
La Fandanga
es tan buena persona
como bueno
en su tierra el maíz,
el pan tierno y la negra borona
con Pingajo promete partir.
Por Madrid el tio Pingajo
va buscando habitación,
para hacer con la Fandanga
sopa, almendra y colación.
Con guitarras y bandurrias
y vihuelas,
los gitanos
de España vendrán,
y estas Pascuas
allá en las Peñuelas
el gran baile flamenco darán.
A los padres de la novia
va á escribir el tío Pingajo,
diciéndoles que Fandanga
tiene roto ya el refajo.
Que la cosa no es cosa de risa,
que les Pascuas encima están,
que él también
empeñó la camisa
y se encuentran
como Eva y Adán.
En la cena la Fandanga
piensa bailar el fandango,
ella lleva la sartén
y Pingajo lleva el mango.
Con el mosto, pardillo
y garnacha,
filoxeros los novios saldrán,
la sartén arderá con las gachas
y de gusto los dos bailarán.
La Fandanga quiere el lujo
de casarse en San Ginés,
pero dice el tío Pingajo
que en San Marcos mejor es.
Que conviden á los barrenderos
que se limpien las calles bien,
que se formen después
los mangueros
y á los novios un baño les den.
Por kilos y medios kilos
las bellotas comprarán
para dar á los chiquillos
y engañar al sacristán.
De la iglesia, liando el petate
el cortejo formado saldrá,
y en lugar de tomar chocolate
de Botijo en la tienda entrará.
Los parientes de Pingajo
le han enviado por dote
un vagón lleno de cuernos,
un cencerro y un garrote.
Los vecinos se quedan mirando
los serenos el alto le dan,
y los chicos le siguen tocando
los tambores de la Navidad.
Enfadado muy de veras
á su novia va á buscar,
se le pierden las tijeras
y ya no puede esquilar.
El gitano del mal se lamenta,
dando voces se pone á llorar,
y decía: Perdí la herramienta,
no me puedo con ella casar.
La Fandanga tiene un genio
que por nada se alborota,
mientras rabia el tío Pingajo
baila con otro la jota.
Es un mozo también asturiano
más robusto y fuerte que el Cid,
y lleva en invierno y verano
cubas de agua por todo Madrid.
Mientras sufre el tío Pingajo
de sus amores la pena,
la Fandanga con el otro
celebra la Nochebuena.
En el mundo por grande que sea
con las coplas se quita el pesar,
y es de todas la más mala idea
por mujeres quererse matar.
Ya está el hombre convencido
que mujeres hay de sobra,
y que se halla un gran surtido
al precio de las cebollas.
De turrón ha comprado
una caja,
porque quiere á otra
moza obsequiar;
pero piensa con llave y cerrojo
de la viña el racimo guardar.
Para Pascua la Fandanga
se casa con su asturiano,
y le va á dar la castaña
del chiquillo con su mano.
El bendito por nada se apura,
que se case le dice y amén,
muy contento va
en busca del cura
como pobre pastor en Belén.
A los ecos del pandero,
de la gaita y del tambor,
la Fandanga se ha casado
con su novio el aguador.
De igual modo
se casa Pingajo,
la trapera su mano le da,
entre vino, turrón y cascajo
Nochebuena feliz pasará.
Enlaces:
Joaquín Díaz recreó magníficamente estas coplas en su disco Música en la calle, Openfolk, 2003.
https://funjdiaz.net/joaquin-diaz-canciones-ficha.php?id=297
Bibliografía:
- José María Rodríguez Méndez, Bodas que fueron famosas del Pingajo y la Fandanga, edición de José Martín Recuerda, Cátedra, Madrid, 1979.