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darmowe portale randkowe chrześcijańskie Título: Jotas de trilla III
Clasificación: Cancionero
Localidad: El Villar de Poyales
Informante: Emiliano Sánchez Miguel (5-1-1917)
Lugar y fecha de grabación: Logroño, 11 de marzo de 2003
Recopilador: Javier Asensio García

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Roissy-en-Brie El informante recuerda sus años mozos en el pueblo de El Villar de Poyales cuando le tocó más de una vez trillar en el campo y los hombres que participaban en la faena de la trilla y el tornear la parva cantaban esta tonadilla especial, acorde al trote cadencioso de los caballos y al campanilleo del collarón. Para las labores de arada también se cantaba de una manera distinta, “un estilo de jota normal”, mientras que para la siega había otra tonadilla diferente a las anteriores, tonadilla que no logró recordar.

app para conocer gente de china El propio Emiliano en una obra inédita dedicada a la vida tradicional de su pueblo y que él mismo tituló Vivencias de un pueblo cuenta en qué cosistía la faena de la trilla:

La trilla se hacía «a pata»; se soltaban y tendían en la era unos 120 haces y casi siempre con una yunta de machos, dos, convenientemente preparados. Arrastraban un trillo, elemento compuesto de dos o más tablas, aproximadamente de tres metros de largo por uno de ancho, con sierras, aristas de piedra y cuchillas incrustadas por debajo, para cortar la paja y desgranar las espigas. Estos animales, formando pareja, corrían en círculo uncido el de la parte de afuera por el ronzal al cuello del de adentro. Éste, sujeto por el ronzal, más bien largo, por una persona provista de vara o látigo los espoleaba constantemente. Ir en el trillo era una de las mayores ilusiones de los niños en aquellos tiempos.

Los días de trilla los recuerdo ahora muy bucólicos y pintorescos. Había eras grandes en las que se trillaban hasta tres parvas tendidas a la vez y se animaban con los cantares de los que llevaban los machos y los imprudentes juegos de los niños introduciéndose en la parva con riesgo de ser arrollados por el trillo. Y ya después, en la tarde, el traquetreo de las ablendadoras que exigían trabajo y atención, voces de los que servían la manilla y el horquillo demandando la retirada de la paja, el grano o las granzas; juegos y risas de niños; imprecaciones y cánticos de mayores, ¡qué alegre sintonía hacían los cantares y el ruido de las ablendadoras!


Trilla

Fotografía: Cuadrilla de El Villar de Poyales, cortesía de la Asociación Los Gomices, de El Villar de Enciso (ant. El Villar de Poyales), http://www.elvillardeenciso.es/