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Pekanbaru Título: La boda estorbada VIII
Clasificación: Romancero
Localidad: Foncea
Informante: Flora Martínez Orive (17-12-1934)
Recopiladores: Javier Asensio García y Helena Ortiz Viana
Lugar y fecha de recogida: Foncea, 17 de julio de 2015
Catalogación: IGRH 0110
OTIT: La Condesita

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Luocheng Ya se camina Belarde     ya se ha caminado ya
y a su esposita la deja     pequeña y de poca edad.
–¿Por cuántos años, Belarde,     por cuántos años te vas?
–Por siete años nada menos     por siete años nada más
si a los siete años no vuelvo     tú ya te puedes casar–.
Ni a los siete ni a los ocho     Belarde no vuelve ya
y un día estando cenando     ya le dice su papá:
–¿Cómo no te casas, hija,     cómo no te casas ya?
–¡Cómo quieres que me case     si Belarde no ha venido!
Y a ti te digo, papá,     que me compres un vestido
no me lo compres de seda     ni tampoco de lo fino
cómpramelo de algodón     de algodón de lo torcido
cómpreme un vestido, padre,     sáquemelo de sayal
vístame de peregrina     que yo me lo iré a buscar–.
Y al subir un pechecito     y al bajar un valladar
se encontró con un chaval     caballos lleva a pasear.
–¿De quién son esos caballos     que llevas a pasear?
–De Belarde son, señora,     mañana se va a casar
ya tiene la caza muerta     y el vino a refrescar.
–¿Y dónde vive Belarde     ya Belarde dónde está?
–En aquel palacio más alto     aquél que reluce más–.
Siete vueltas dio al palacio     no encontró por dónde entrar
y ha dado las ocho vueltas     y con Belarde fue a dar.
–Una limosna, por Dios,     que Dios se lo pagará–.
Echó mano a su bolsillo     y un ochavo le fue a dar.
–¡Qué ruin es el caballero     rey ni una limosna da!
En casa del rey, mi padre,     reales de ocho suelen dar.
–¿De dónde es la peregrina     tan cortés en el hablar?
–De la Francia soy, señor,     de la Francia natural.
–¿Qué se corre por la Francia     qué se corre por allá?
–Que la hija del rey, mi padre,     ya se trata de casar–.
Al oír estas palabras     desmayado cayó atrás.
–¡Arriba, arriba, Belarde,     no tienes que desmayar!
Que la novia que dejaste     delante de vos está.
Toma este rueco encarnado     que me diste de señal
y los dos anillos de oro     que me diste pa casar–.
–Abre la puerta, mi padre,     ábrela de par en par
que viene la peregrina     a su cama a descansar–.

Bibliografía:

  • Javier Asensio García, Romancero general de La Rioja, Piedra de Rayo, Logroño, 2008.